Apuntes para una intervención sobre la relación entre memoria y política

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Felix Bruzzone

1.- La palabra “memoria” hoy en Argentina se usa mucho con mayúscula y para referirse a lo que pasó en los 70’, es decir: lo que pasó durante la dictadura y alrededor de la dictadura. Hay, desde hace unos años, políticas de la Memoria que incluyen múltiples homenajes, apertura de museos de la Memoria, Parques de la Memoria, Paseos de la Memoria, todas cosas y lugares que se volvieron, además, oficiales, porque todas esas reivindicaciones forman parte de la agenda oficial. Por supuesto, a todas estas políticas se las critica por los intereses que hay detrás (como los hay detrás de cualquier política, pública o privada). Pero lo que me importa, dentro de todas esas críticas, es el empeño que muchas veces se pone en anclar el sentido de la palabra “memoria” y pretender que pensar en la memoria no es más que un eterno retorno al pasado, como si la memoria sólo fuera cosa del pasado.

2.- No me importa la memoria como archivo. Primero, porque mi propia memoria es muy mala, y me arreglo bastante bien así; además, me hace acordar a los archivos que perdí cuando se rompió el disco rígido de mi computadora, el verano pasado, y me pone de mal humor. Sí me interesa la memoria como actualidad.

3.- Salir a correr por Campo de Mayo, por ejemplo. Correr una hora, una hora y media, y volver. Ir una tarde, remontar un barrilete con tu hijo. Es el lugar ideal: el cuartel militar más grande del país, ubicado en medio de distritos como Tigre, San Miguel, Hurlingham, Tres de Febrero, Malvinas Argentinas, densos conglomerados de los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires, una ciudad cada vez más poblada con alrededores cada vez más poblados. El cuartel ocupa más de 5.000 hectáreas de campo. El viento sur, cuando sopla, en ese terreno gana velocidad, agita las copas de los árboles, agita hasta a los arbustos, y entonces es fácil acercarse, preguntarle al Policía Militar de la puerta si se puede pasar a remontar un barrilete y que el tipo diga sí, pase. Cualquier chico se pone contento con eso.

Y uno dice, por otro lado: ¿qué es Campo de Mayo? Hay libros enteros sobre ese lugar, porque ahí también funcionó el mayor campo de exterminio de la dictadura. Por ahí pasaron unas 7.000 personas, y la gran mayoría desaparecieron, lo que lo convierte en el lugar con menor tasa de supervivencia  entre los cientos que hubo. Pero Campo de Mayo no es sólo ese campo de exterminio.

Como decía más arriba, es una guarnición militar, fundamentalmente, la más grande del país, y campo de entrenamiento, tiene unas 5.000 hectáreas y, por supuesto, cuenta con múltiples instalaciones: hospital, barrio de suboficilaes con centro de recreación, escuela y centro comercial (el centro de recreación incluso se alquila a colegios o grupos que quieran usarlo), barracas, canchas para diversos deportes (incluido el golf), aeropuerto, campo de equitación abierto a la comunidad, tierras pantanosas, monte, campo pelado, arroyos, un río, una laguna grande que los días de lluvia es desagotada mediante compuertas hacia los barrios aledaños, que a veces se inundan, y al menos dos lagunas más pequeñas, zonas de cultivo, zonas de pastoreo, caminos internos de acceso restringido y caminos internos de uso público.

Para ir, por ejemplo, desde Don Torcuato (donde yo vivo) hasta Bella Vista, lo que más conviene es cruzar Campo de Mayo. Lo mismo para acortar camino entre San Miguel y 3 de Febrero, o entre Malvinas Argentinas y 3 de Febrero. Hermosos caminos arbolados. Las rutas más cuidadas de todo el conurbano, podría decirse.

4.- “La música es la memoria de los sueños”, dice el Gato Barbieri en el librito que acompaña a su disco Caliente, de 1976, año del golpe militar en Argentina. El disco no tiene nada que ver con el golpe, a pesar de la militancia latinoamericanista –por decirlo de alguna forma- del Gato Barbieri, que para ese entonces ya hacía varios años que vivía en Nueva York. No es eso, es la coincidencia.

Supongo que Barbieri habla de la forma en que la música fija las sensaciones, de su poder evocativo, y que eso es lo único que nos queda de los sueños, imposibles de recordar.

La literatura en este sentido también, es la memoria de lo que no se puede recordar. La memoria de las pesadillas, seguramente.

5.- La Historia, en cambio, no es la memoria, es el fichero de la memoria. La memoria habla en otra parte. En lo que hoy les podría contar sobre Campo de Mayo, si tuviera tiempo. Porque toda mi infancia atravesé Campo de Mayo para visitar a mis tíos y primos. Desde 1980 hasta 1990, todos los fines de semana. Y sólo hace unos años, en 2006, llegamos a saber que mi mamá, desaparecida desde 1976, estuvo detenida en ese lugar. Y también después de eso, atando cabos, descubrí que toda mi familia, con los años, desde 1976 hasta hoy, incluido yo, mucho antes de siquiera sospechar algo sobre el destino de mamá, nos fuimos mudando a localidades aledañas a Campo de Mayo.

Podría hacer un plano y mostrarles cómo durante 30 años fuimos rodeando Campo de Mayo.

6.- La memoria de los sueños de la que habla el Gato Barbieri es vibratoria, porque así es la música. Y en la literatura creo que pasa lo mismo, porque leída en voz alta es música. Se trata de memorias móviles, entonces. La memoria de la Historia, en cambio, suele armar redes con los hechos, y los peces (más los grandes) siempre quedan atrapados.

7.- En Buscando a Nemo, la película de Disney, Doris, la pececita olvidadiza, queda atrapada en una red de pesca junto a un cardumen de atunes. Nemo la convence de hacer fuerza hacia abajo. Ella y Nemo convencen a Los atunes, y juntos terminan por arrastrar la red hasta el fondo, rompen las correas de la red y quedan libres. La lectura más directa es la del trabajo en equipo. Todos juntos podemos más. Yo me quedo con la imagen de la pececita olvidadiza, la primera en convencerse de hacer la fuerza que les dará la libertad.

8.- Salir a correr por Campo de Mayo, decía. Pisar ese suelo blando, húmedo, y pensar en todo lo que se podría hacer en ese lugar. Literatura, para empezar, el gran arte de la libertad. Una literatura del presente donde un hombre que corre descubre, corriendo, la energía del lugar. Vibra con el lugar, porque correr también es una actividad altamente vibratoria. Corre sabiendo que toda su familia vive en los alrededores. Y él se interna en las zonas prohibidas y tiene algunos problemas: es víctima de los burócratas que le dicen por dónde se puede correr y por dónde no. Sabe que está cerca del útero, del origen, pero aunque siente que las 5.000 hectáreas son ese útero, no termina de saber exactamente cómo entrar en contacto pleno con él. Tiene fantasías. Sospecha que su madre, que estuvo en ese lugar, que desapareció ahí, podría haber sobrevivido. Un sargento que se enamoró de ella la llevó a uno de los puteríos de ruta 8 y la internó ahí como esclava sexual, hace 30 años. La ruta 8  es una de las rutas que bordean Campo de Mayo, y en esa zona está llena de puteríos. El hombre cambia entonces de actividad. Ahora no corre, coge. Visita todos los puteríos de ahí cerca hasta encontrar a la puta vieja que podría ser su madre. Empieza a frecuentarla, muchas veces, todos los días. A veces, más de una vez por día. Es como si viviera con ella. Le promete cosas. Ella, durante el tiempo que está con él, parece recobrar algo perdido. Y él lo mismo. Ninguno de los dos dice nada de su historia ni de sus sentimientos actuales, pero cada uno, a su manera, es feliz.

9.- Tengo al menos dos historias más que intentarían convertir a Campo de Mayo, incluida la Historia de Campo de Mayo, en una literatura que ande por estos carriles. ¿Cómo se puede contar eso? ¿Cómo se puede convertir un lugar en el que pasaron cosas horrorosas en un lugar de recreación para el cuerpo y para el alma, y para la memoria? Lo que yo puedo hacer es contar esas historias.

Pero antes que eso, pienso en correr. La experiencia ante todo. Porque yo antes, aunque no lo parezca, corría bastante, entrenaba. De hecho, jugaba al Rugby. Tendría que comprar un buen par de zapatillas y empezar una rutina. Un amigo mío es entrenador y tiene un gimnasio cerca de casa, sabe de esas cosas. Siempre nos peleamos porque el tipo es muy reaccionario, pero hace ricos asados. Hace bastante que no voy a su casa. Creo que la excusa de empezar a correr, pedirle consejo, ayudaría a un reencuentro. Quizá hasta salgamos juntos, si coordinamos bien los horarios. Sé que él corre por Balbastro, la calle donde todos salen a correr en mi barrio. Pero no creo que me cueste convencerlo de ir a Campo de Mayo, que está más cerca. Además es un lugar mucho mejor, el aire es más limpio, el aroma de los eucaliptos del borde del camino es una compañía única, y el piso es de tierra y pasto, blando, mucho mejor para las articulaciones. La cosa tiene cierto morbo, no lo voy a negar. Pero mi amigo también es bastante morboso. Creo para empezar estaría bien.

Felix Bruzzone, Marzo 2010

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