Lola Arias: El diario de mi vida después

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Liza Casullo afinando su guitarra. Foto: Timo Berger

Antes de la obra

Hay una foto mía a los 9 años vestida con la ropa de mi madre, sus anteojos y un diario en la mano. En esa foto yo actúo de mi madre y actúo mi futuro al mismo tiempo. Siempre que miro esa foto me parece que mi madre y yo estamos superpuestas, como si dos generaciones se encontraran, como si ella y yo fuéramos la misma persona en algún raro pliegue del tiempo.

Supongo que muchas personas tienen una foto con las ropas de su padre o su madre entre su álbum de infancia. Para mí, esa voluntad infantil de representar al padre, trajo la idea de hacer una obra en que los hijos se ponen la ropa de los padres para reconstruir la vida de ellos, como si fueran dobles de riesgo dispuestos a revivir las escenas más difíciles de sus vidas.

Y pensé que los actores de esa obra tenían que ser de mi generación. Una generación nacida durante la dictadura militar, que creció entre relatos fragmentarios, borrosos o inventados sobre lo que pasaba en esa época.

Entonces empecé a entrevistar a actores de mi generación sobre su historia familiar. Cada uno venía a verme con sus fotos, sus cartas, los objetos de sus padres. Eran reuniones muy especiales donde yo me convertía en una suerte de espía de la vida privada de los otros. Algunas preguntas eran siempre las mismas: ¿Cómo fue el día que naciste? ¿Qué hacían tus padres en esa época?¿Si tuvieras que representar a tu padre o a tu madre, cómo lo harías? ¿Cómo vas a morir?

Así conocí muchas historias increíbles de mi generación. Elegir a los actores para protagonizar la obra fue como mezclar álbumes de fotos de diferentes personas para que al reflejarse unos contra los otros, creen un nuevo sentido.

Diario

Febrero 2008

Primeros ensayos. Un escenario repleto de ropa usada y los actores tratando de contar la vida de sus padres a través de fotos, cartas, objetos. El elenco está integrado por siete actores. Liza trata de representar la vida en México de los exiliados, Carla reconstruye el entrenamiento de los guerrilleros del ERP, Blas revive historias de su padre como cura, Vanina se pone el traje de su padre policía tres talles más grande y trata de describirlo pero se da cuenta de que tiene demasiadas imágenes de él que se contradicen entre sí, Esteban hace un listado de las infinitas novias y partidos políticos por los que fue pasando su padre gaucho, Pablo y su hermano gemelo transportan a los actores de un lado a otro de una gran montaña de ropa.

Marzo 2008

José, el hermano gemelo de Pablo dice que no quiere hacer la obra porque se va a bailar tango en un crucero. Yo me pongo triste porque los gemelos traían algo diferente a la obra. Eran los gemelos nacidos en democracia, los dobles que hacían de dobles de sus padres. Por un momento pienso en buscar otros gemelos y luego me convenzo de dejar a Pablo y hacer una obra con gemelos más adelante.

Abril 2008

Estoy en Suiza ensayando Airport kids pero escribo y pienso ideas para Mi vida después. Quiero hacer una obra donde una actriz hace una audición para buscar al padre que no tuvo, otra obra donde los padres de los actores están sentados entre el público y en un momento se levantan de sus butacas y suben a escena para reemplazar a los actores, otra obra en la que los actores filman recuerdos para el futuro.

Mayo 2008

Sigo en Suiza. Leo libros y miro películas sobre Historia de los años setenta y sobre nuestra generación. Entre otros: La voluntad de Caparrós y Anguita, 76 de Félix Bruzzone, Los rubios de Albertina Carri, Poder y desaparición de Pilar Calveiro, Historia del llanto de Alan Pauls, Peronismo de Nicolás Casullo, Hombres y mujeres del PRT-ERP de Luis Mattini, La prensa argentina bajo el proceso de M. Zubieta y E. Blaustein, Montoneros, una historia de Andrés di Tella. Pienso que Mi vida después no debe ser una obra oscura, ni melancólica, ni panfletaria. Debe mostrar la fortaleza, el humor y la inteligencia de los actores que la representan.

Junio 2008

Dos semanas antes de volver de Suiza, me entero de que no vamos a poder estrenar en octubre como estaba previsto. Todo parece desmoronarse. Esteban, el hijo del gaucho, se va de la obra. El equipo artístico dice que dejó trabajos para hacer esta obra, que el año que viene no van a poder. Yo trato de arreglar las cosas mediante mil llamadas a larga distancia y mails que no sirven para nada. A pesar de todo, la obra se pasa para marzo. Pienso: no hay mal que por bien no venga. Pierdo parte del equipo pero gano más tiempo.

Julio 2008

Empezamos los ensayos en el Teatro Regio. Al lado del teatro hay una obra en construcción que está haciendo un edificio mientras nosotros queremos contar la historia de nuestros padres. El ruido de los taladros se mete en nuestras cabezas como si estuviéramos haciendo agujeros en el pasado.

Agosto 2008

Mientras Carla lee la última carta de su padre antes de morir, un señor pasa por el medio de la escena con una toalla y un shampoo. Todos los ensayos, asistimos a un desfile constante de extras (gente de limpieza, técnicos, personas de maquinaria). Pienso que debería incluir en la obra que cada dos o tres minutos pase uno de ellos con un cartel que diga su cargo, como un paseo de los fantasmas del teatro.

Septiembre 2008

Durante varios ensayos estoy ofuscada y confusa. Hay algo que falta. Entre tantos actores de veintipico y treinta que hacen de hijos, necesito uno que sea también padre. Vuelvo a hacer audiciones para encontrar un actor con hijo.

En un ensayo viene Paula con su padre de setenta años y su hijo de cuatro. El ensayo es una obra en sí misma. Ella habla de su padre que trabajaba en las calderas del Congreso y veía cómo quemaban documentos y libros durante la dictadura militar. Su padre sentado en la platea escucha a su hija que dice que nunca lo vio sonreír. Su hijo corre entre su padre y ella mientras todos miramos el video del parto en el que vino al mundo.

En otro ensayo, viene Mariano y nos cuenta la historia de su padre que era periodista de autos y militante de la Juventud Peronista. Vestido con el mameluco de carrera del padre, cuenta que su padre tenía un taller donde escondía armas en los chasis de los autos. Luego nos dice que su padre desapareció cuando él tenía 3 años y escuchamos  una cinta con la voz de su padre hablando con él cuando era niño. Su hijo Moreno escucha la cinta con él, como una copia en miniatura de la escena pasada.

Las dos historias son muy buenas. Por unas semanas no sé cuál elegir. Finalmente, decidimos incorporar a Mariano y a Moreno a la obra.

Octubre 2008

Sueño que el padre de Vanina se muere y a fin de octubre, se muere el padre de Liza de un súbito cáncer de pulmón. Liza deja de venir a los ensayos. Todos estamos tristes de que ella no esté con nosotros pero entendemos su duelo y la esperamos.

Noviembre 2008

Cada uno de los actores se vuelve un investigador de la historia de sus padres y su propia vida. Todos los días los actores llegan con nuevas informaciones y nuevas ideas. Carla habla con Juan, el amigo de su padre del ERP y él representa el entrenamiento con unos fósforos. Vanina tiene una charla con su tío policía y llega al ensayo llorando. Mariano se escribe con un amigo de su padre exiliado que le cuenta lo que pasó con el grupo de militancia de su padre en Florida. Blas trae cada vez más historias raras sobre el seminario. Pablo encuentra el árbol genealógico de su familia.

Diciembre 2008

Liza vuelve a la obra. En una pizzería, me dice que vuelve porque cree que la obra hubiera hecho feliz a su padre. Liza me cuenta que antes de morir, su padre entró en una especie de sueño en que revivía de su vida. Pasó del peronismo a hablar de los poetas alemanes, a volver a deletrear palabras como un niño. También me cuenta que hasta último momento, él estaba corrigiendo un libro para reeditarlo. Decidimos incluir en la obra una escena con sus libros.

Entrevisto por primera vez a los padres de los actores que aún están vivos. Después de meses de ensayos viendo sus fotos de juventud, escuchando relatos sobre su vida y representándola de mil formas, los tengo frente a mí. Me doy cuenta de que mi mirada sobre ellos ahora está completamente determinada por la mirada de los hijos. Yo también soy un hijo que pregunta a un padre sobre el pasado.

Febrero 2009

Blas cuenta la historia de su tortuga inmortal. Una tortuga que tiene la misma edad que su padre. Decidimos incorporarla como un nuevo personaje de la obra. El tortugo Pancho empieza a venir a los ensayos.

Marzo 2009

Ensayamos todos los días. Repetir una y otra vez las historias familiares generan un raro efecto de distanciamiento. Las historias dejan de estar tan cerca y podemos pensarlas también como si fueran la vida de otros. Los actores se hacen chistes entre sí de humor negro, discutimos sobre el juicio del padre de Vanina, sobre las ideas de la guerrilla,  sobre la vida de los curas, sobre qué se dice en la obra de nuestra generación.

Y además, los actores se tiran de cabeza en una montaña de ropa, entrenan físicamente, tocan la batería y las melódicas, aprenden a ocuparse de toda la técnica de video que ellos manipulan en escena.  Estamos agotados pero felices. Queremos que la obra deje de ser una experiencia privada para convertirse en algo en las cabezas ajenas.

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